Alicia, para tí este cuento infantil.
Ponlo con tu mano pequeña y amable
donde descansan los cuentos infantiles,
entrelazados, como las flores ya marchitas
en la guirnalda de la Memoria.

Es la ofrenda de un peregrino
que las recogió en países lejanos.

Acercarse... Compartir colores... Alegrias...

Humores... Sonrisas...

Tender la mano amiga...

y contemplar, entonces juntos...

el arcoiris ancestral que regocija la vista...

e inunda el alma...

Aún niños piden cuentos...


Aún querrán niños un cuento,
los ojos brillantes, el oído atento... acurrucándose amorosos a mi lado.

Penetran en un país de maravillas.


Soñando mientras pasan los días,
soñando mientras mueren los estíos.

Siempre deslizándose con la corriente...,
siempre flotando en ese rayo dorado...,

la vida, acaso, ¿no es más que un sueño?




... Y mis racimos de uvas ...


... Y mi existencia aniñada ...


... Y mis alitas para volar ...